Análisis The Elder Scrolls V: Skyrim

Título: The Elder Scrolls V: Skyrim                      Plataforma: PlayStation 3, XBOX 360, PC

Genero: RPG                                                     Desarrollador: Bethesda

 

Desde su primera entrega allá por el año 1994, la saga The Elder Scrolls se ha impuesto como uno de los mayores exponentes en cuanto a RPG se refiere. Y lo ha hecho por méritos propios, con unos títulos que, cada uno en su momento, sólo podían calificarse de magistrales, grandiosos. Grandiosos en cuanto a la enorme extensión que nos ofrece, grandiosos en cuanto a la increíble libertad que nos ofrece para hacerlo, grandiosos por la cantidad de detalles del mundo de Tamriel y por tantos otros motivos que nos llevaría mucho enumerar. 

   Pues bien, ahora la gente de Bethesda nos trae la esperadísima quinta entrega de la saga, Skyrim. En esta ocasión recorreremos las tierras del norte del continente, entre altas y escarpadas montañas, bosques oscuros y aguas heladas. Iniciemos pues el viaje, y preparaos, porque os aseguro que va a ser un viaje largo, emocionante y verdaderamente épico.

 

HISTORIA

Han pasado unos doscientos años desde los acontecimientos de la anterior entrega, los cuales se llegaron a conocer como la Crisis de Oblivion. El Imperio, debilitado tras la pérdida de la disnatía Septim, mantuvo a duras penas su cohesión. Y entoces, sin aviso y con dureza, el Dominio de los Altmer, los altos elfos, atacó. Este ataque desató la Gran Guerra, en la que todo el Imperio se unió para defenderse contra los Altmer. Sin embargo, ni siquiera eso fue suficiente para detener a los altos elfos, que llegaron incluso a pasar a sangre y fuego la capital imperial. 

   Para detener esta masacre y salvar el Imperio, el emperador se vió obligado a firmar el Tratado del Concordato Oro y Blanco, con la condición impuesta por el Dominio de que la gente renunciase al culto a Talos, el patrón de los nórdicos, el creador del Imperio y el único humano al que los Ocho Divinos honraron subiendo su alma a sus salones tras su muerte y convirtiéndolo en uno de ellos.

   Con la firma de este tratado se detuvo la Gran Guerra, en efecto, pero tuvo graves repercusiones en las tierras norteñas de Skyrim, hogar ancestral de los nórdicos y del propio Talos. El malestar que produjo la obligación impuesta de renunciar a su dios patrono acabó llevando a Skyrim a una cruenta guerra civil. Esta guerra se llamó la Guerra de los Capa de Tormenta, en honor a Ulfric Capa de la Tormenta, jarl de Ventalia y líder del ejercito rebelde. Y es en estos tiempos convulsos, en esta tierra desgarrada por luchas fraticidas, donde comienza nuestro viaje. 

   El juego comienza con nuestro héroe (o heroína) recuperando la conciencia a bordo de un carro de prisioneros, maniatado y preso de las fuerzas imperiales. Capturado al darnos de bruces con una emboscada a fuerzas rebeldes al tratar de cruzar la frontera de Skyrim, fuimos tomados por rebelde en la confusión, y forzado a conpartir el destino de los Capa de la Tormenta capturados. Y ese destino no es otro que el cadalso y el hacha del verdugo. Y justo cuando el hacha va a comenzar su letal descenso hacia nosotros, seremos testigos de la reaparición de una fuerza que no se había visto en Skyrim desde hace siglos: un dragón.

   Es a través de esta escena tan increíble y cinemática donde daremos nuestros primeros pasos en esta entrega de Elder Scrolls. Aquí es donde crearemos a nuestro personaje entre las diez razas que tendremos disponibles, además de acceder a un editor de personajes bastante potente, sin punto de comparación con el de anteriores entregas. Y es en medio del caos del ataque donde no sólo aprenderemos los rudimentos del movimiento y los controles, sino también donde apreciaremos el tinte épico que indudablemente impregna a este título, mientras tratamos de huir entre las ruinas ardientes de la aldea que iba a ser nuestra tumba, huyendo maniatado e indefenso entre las tropas imperiales, soldados que instantes antes no deseaban otra cosa que ver tu sangre en su arma y que ahora son lo único que distrae a la flamígera bestia lo suficiente como para intentar correr.

   Éste es el inicio, el prólogo de lo que viene a ser Skyrim. El hilo argumental principal nos llevará a averiguar el por qué de la reapacición de los dragones, así como nuestra condición de Sangre de Dragón, un mortal con el poder para enfrentarse a estas míticas bestias. Sin embargo, si lo que quieres es un juego en el que limitarte a seguir la trama principal, mejor busca otro. Una de las grandezas de Skyrim es que cada persona con la que nos crucemos tiene una nueva historia que contar, una nueva misión secundaria en la que embarcarnos, en muchos casos tan interesante e intensa como las misiones principales.

 

GRÁFICOS

El apartado técnico y gráfico de Skyrim es donde nos encontramos una mayor evolución y mejoría con respecto a la anterior entrega, Oblivion, pero también hay que decir que es donde podemos encontrar más pegas a este título. A nivel artístico el título de Bethesda es soberbio, con un acabado y un amor por el detalle verdaderamente impresionante. La geografía de las tierras ancestrales de los nórdicos está construída de una forma increíble. A través de unos inmensos cuarenta kilómetros cuadrados, nos encontraremos montañas, praderas, cascadas, ríos medio congelados, mares cuajados de placas de hielo, valles pantanosos rodeados de montañas.... Y todo esto construído de una forma que nos dejará ver el mimo y el cuidado con el que la gente de Bethesda a colocado de la primera a la última piedra, del primer al último árbol. Tendremos la impresión de estar recorriendo verdaderamente un territorio virgen y agreste, no un simple escenario diseñado de una forma más o menos correcta a partir de elementos repetidos.

   El juego rezuma una innegable influencia nórdica, vikinga, sobre todo en sus personajes y sus viviendas, que se ajusta perfectamente a este pais norteño. Y es precisamente en los personajes donde podemos ver una mayor mejoría con respecto a la anterior entrega de la saga. El modelado de los personajes es francamente bueno, no como los personajes tan simples, modulares y, por qué no decirlo, incluso tristes que veíamos en Oblivion. El resto de habitantes de Tamriel han sufrido una evolución en su aspecto físico similar. El modelado de los mamuts, los lobos, los gigantes, los trols y de todos los demás seres con que nos cruzaremos está logrado hasta su último detalle. También su forma de moverse ha mejorado mucho, con unas animaciones mucho más fluídas y creíbles, no con las animaciones enlatadas y ortopédicas con que nos obsequiaban en la entrega anterior.

   Sin embargo, hay que decir que, si bien a nivel gráfico el resultado es bastante bueno, en el apartado técnico la cosa ya es algo distinta. Y es que es en la técnica donde podemos encontrarle más pegas a Skyrim. No es que no tenga puntos fuertes en este nivel, que los tiene. Los efectos de luz son buenos, así como las sombras proyectadas, el efecto de los hechizos de conjuración, el fuego y los rayos en nuestras magos mientras acumulamos poder antes de lanzarlos contra nuestros enemigos, todo esto raya a un buen nivel.

   Pero no todo puede ser perfecto. Y es que hay que decir que Skyrim tiene bastantes bugs; algo comprensible en cuanto tomamos conciencia de la inmensidad que supone pero, por mucho que lo entendamos, están ahí, no se puede negar. Alguna textura que baila de vez en cuando, algún enemigo que al caer atraviesa parcial o totalmente una pared o el mismo suelo, amén de algún fallo más extraño como un mamut que de repente aparece encima de otro, como quien no quiere la cosa, para caer como un muñeco cuando el de abajo se mueve. Estos son algunos ejemplos de los fallos que podremos ver. Sin embargo en ningún caso empañaran la experiencia del juego. Sin embargo, como ya hemos dicho estarán ahí, indudablemente.

   Resumiendo, en este apartado Skyrim presenta una evolución impresionante con respecto a entregas anteriores, amén de cumplir más que con creces. Sin embargo no está al nivel de algunos títulos actuales, además de que podemos encontrar varios fallos y bugs ocasionales.

 

SONIDO

El apartado sonoro de Skyrim es francamente soberbio, como nos tiene acostumbrados el resto de la saga. La banda sonora, a cargo del genial Jeremy Soule, está compuesta por temas orquestrales de una calidad francamente impresionante, con temas más tranquilos y bellos para cuando estemos explorando las tierras del norte de Tamriel, así como temás más dinámcos, más tensos, que acompañen y magnifiquen las batallas. El trabajo de Soule es, como ya hemos dicho, magnífico, sin nada que envidiar a ninguna producción cinematográfica, antes al contrario.

   En cuanto a los efectos sonoros no puede decirse nada distinto a lo dicho hasta ahora: soberbios. Todos los efectos son más que correctos: el sonido de nuestra armadura al caminar, más o menos intenso dependiendo de la armadura que vistamos, si más o menos pesada, el sonido de nuestros pasos por los parajes helados, que será distinto según la superficie que pisemos, esté más o menos nevada, los golpes de las armas enemigas sobre nuestro escudo, las explosiones causadas por las bolas de fuego que lancemos a todo aquel que se nos enfrente... Todos los efectos están muy logrados y no podremos sacarle ningún defecto. Un trabajo magnífico en este aspecto que, como todo lo demás en esta quinta entrega de la saga, nos servirá para sumergirnos más en el mundo de Tamriel y hacernos disfrutar de la experiencia.

   Y, para terminar con el apartado sonoro de este juego, nos queda hablar de las voces. Y he aquí una de las mejores noticias para los seguidores de la saga. Y es que Skyrim es el primer Elder Scrolls que ha sido completamente traducido y doblado a la lengua de Cervantes, el castellano. Al igual que con todos los demás apartados de este juego, la calidad y ambición del trabajo de Bethesda es fracamente admirable. Con un impresionante elenco de más de 50 dobladores profesionales, el doblaje de Skyrim es de un nivel altísimo. Las voces de toda la gente con la que nos relacionemos, los gritos y risas de los juegos de los niños en los pueblos, las voces de los vendedores enunciando las bondades de sus productos en los mercados, las amenazas y gritos de nuestros enemigos durante el combate, así como sus súplicas cuando los dejemos malheridos y arrastrándose por el suelo... Todo ello en un perfecto castellano, con una entonación más que digna, sin diálogos robotizados como ocurre en otros títulos en los que el doblaje, aunque siempre de agradecer, está menos cuidado. Incluso las odas y las canciones de los bardos con los que nos crucemos en los caminos o en las posadas, todo en castellano y con una calidad envidiable. Este genial trabajo de localización enriquecerá mucho la experiencia que nos ofrece el juego, así como nos ayudará a introducirnos mucho más fácilmente en el mundo de Skyrim, como buenos hispanoparlantes que somos.

   Resumiendo, apartado sonoro al que no se le puede encontrar ningún fallo, impecable.

 

JUGABILIDAD


Uno de los mayores pilares de Skyrim, que percibiremos desde el primer instante y nos acompañará hasta el último, es la libertad. Una libertad completa, apabullante, obscena. Desde el primer momento nos encontraremos perdidos en mitad de Skyrim, sin conocer la región ni lo que deberíamos hacer, aturdidos aún por nuestro brusco despertar en el convoy de prisioneros y el más brusco aún ataque dragontino. Y desde ese primer instante seremos nosotros los que decidamos nuestro rumbo. Podremos dirigirnos en la dirección que queramos, podremos hacer lo que queramos, como queramos y en el orden que queramos. Podremos dedicarnos a seguir la trama principal para conocer nuestro destino de Sangre de Dragón o dedicarnos a ayudar a todo aquel que veamos, buscando fortuna y experiencia en el proceso. Podremos simplmente viajar por Skyrim, abriéndonos camino y explorando la incontable cantidad de ruinas, tumbas ancestrales, minas o campamentos de bandidos que nos encontraremos en nuestro camino. Desde el primer segundo de juego la única persona que dirigirá nuestro destino seremos nosotros mismos.

   Esta misma libertad se aplica también a nuestra humilde y heróica persona. Dependiendo de nuestras preferencias o caprichos, podremos medrar en nuestras capacidades marciales, cortando entre las filas de nuestros enemigos con el poder de nuestras armas, ya sea con armas a dos manos, con espada y escudo o repartiendo muerte indiscriminadamente con un arma en cada mano. Oto camino perfectamentamente válido es el de la magia, haciendo que todos nuestros enemigos caigan aplastados por oleadas imparables de energía mística. O podremos utilizar las sombras, surgiendo de ellas para eliminar a nuestros objetivos con la hoja de una daga cruel o con la punta implacable de una flecha. O cualquier cosa intermedia.

   Siguiendo con una de las características de la saga, seremos nosotros los que iremos decidiendo cómo desarrollar nuestro personaje con algo tan simple y fundamental como es la práctica. Cada una de las 18 habilidades disponibles irá creciendo con su uso efectivo. Si logramos un impacto con un arma a una mano, nuestra habilidad con ellas crecerá. Si recibimos un golpe vistiendo una armadura pesada, nuestra capacidad y comprensión para usarla se hará más profunda, así como nuestro talento para fundirnos con la sombra en el caso de nos movamos agachados y en silencio tras nuestros enemigos, evitando que sientan nuestra presencia hasta que sea demasiado tarde para ellos. Cada una de estas habilidades se pueden desarrollar hasta un nivel 100, logrando así una maestría en ella que sólo puede calificarse de mítica o divina. Conforme vayamos mejorando habilidades irá avanzando nuestra barra de experiencia, permitiéndonos ir mejorando la vitalidad, resistencia o capacidad mágica de nuesto avatar, a elección en cada nivel. Además, cada habilidad vendrá definida por una constelación, compuesta por varias estrellas. Cada nivel adquirido nos permitirá obtener un punto que gastar en iluminar una de ellas, a nuestra elección, con lo que obtendremos una ventaja concreta, como puede ser la capacidad de lanzar hechizos de alguna escuela concreta por menos magia o aumentar la eficacia de las armas a una mano. Aunque ninguna de estas habilidades nos resultará imprescindible para avanzar por Skyrim, su uso nos permitirá especializarnos en lo que queramos y siempre nos facilitará la vida de alguna forma. Este sistema es más flexible y profundo de lo que puede parecer, pudiendo consegur un personaje y una experiencia de juego totalmente nuevas y distintas en cada partida que juguemos.

   Es cierto que algunas de las habilidades clásicas de la saga, como pueden ser las de acrobacia, atletismo o la escuela mágica de misticismo, han desaparecido, así como algún otro detalle típico como el desgaste las armas. Sin embargo, a pesar de que el sistema de Skyrim podría decirse que es una simplificación del clásico de los Elder Scrolls, ofrece una complejidad y una cantidad de opciones más que suficientes, por lo que ni siquiera los viajeros más veteranos de Tamriel notarán que les pueda faltar algo.

   Los distintos menús del juego han sufrido un buen lavado de cara, resultando mucho más vistosos, modernos y, sobre todo, sencillos y menos engorrosos que los que encontrábamos en Morrowind u Oblivion. Además, podremos marcar cualquier arma o hechizo como favorito, con lo que podremos acceder a ellos de una forma mucho más rápida, sin necesidad de pasar por menús para cambiar nuestro equipo en mitad de un combate. La verdad es que el uso de los favoritos puede resultar algo simple, incluso obvio, pero nos simplificará la vida en gran medida. Algo terriblemente útil, la verdad, y un gran acierto para este Elder Scrolls V.

   En cuanto a los combates, siguen lo acostumbrado en la saga. Podremos asignar cada una de nuestras manos, y lo que en ella llevemos, a un botón, con lo que podremos manejarlas a nuestro antojo. Este uso de nuestras manos nos permitirá ser mucho más flexibles en combate que en otras entregas, pudiendo usar cualquier combinación de espada y escudo, espada y magia, magia y escudo, dos armas o simplemente un arma a dos manos. Así seremos capaces de adaptarnos a cualquier combate o enemigo con el que nos encontremos. También deberemos dominar el uso de los ataques cargados si queremos sobrevivir en Skyrim, ataques más fuertes que atravesarán las defensas de nuestro enemigo y le harán mucho más daño al dejar el botón pulsado. Además, según la dirección que pulsemos mientras cargamos el golpe, podremos elegir entre varios ataques devastadores, algo que nos resultará vital para evitar que seamos nosotros los que acabemos manchando el suelo con nuestra preciada sangre. Básicamente el mismo estilo de lucha de siempre, si, pero más dinámico, flexible, de lo que nos ofrecen entregas anteriores.

   Otro punto que no podemos olvidar señalar es el uso de la cámara en tercera persona. Y es que, por primera vez, un título de la saga Elder Scrolls tiene una cámara en tercera persona que no resulta poco menos que vergonzosa. Si bien es cierto que no llega a ser tan buena como la de cualquier título moderno de acción, podremos jugar perfectamente con esta cámara. Nuestro adalid por fin se mueve de una forma decente, no como con esas animaciones tan ortopédicas y tristes que podíamos ver en Oblivion, en el que la cámara de tercera persona era algo anecdótico, algo que mirábamos una vez para confirmar su existencia pero que no volvíamos a usar por pena, casi por una sensación de vergüenza ajena que no casaba con el resto del título. Si bien sigue siendo más recomendable la clásica vista en primera persona, más por cuestiones de tradición, comodidad e inmersión en la acción, esta cámara es perfectamente válida. Incluso en algunos momentos es más recomendable, para poder apreciar mejor los impresionantes parajes y paisajes que nos ofrece esta tierra helada. Habrá momentos en los combates en que la cámara cambiará a esta perspectiva de forma automática, obsequiándonos con unas espectaculares escenas automáticas en las que veremos como nuestro personaje finaliza la lucha de las formas más expeditivas e inmpresionantes posibles. Hay que aplaudir a Bethesda por una corrección tan buena de uno de los puntos que más les sacaban los colores en anteriores trabajos como Oblivion e incluso Fallout 3.   

 

CONCLUSIONES

 

Son muchos los que esperaban con ansia esta nueva entrega de la saga Elder Scrolls, servidor el primero. Por tanto, las expectativas, siempre tan peligrosas, eran muy altas para Skyrim. Pues bien, me alegra poder decir que esta quinta entrega de la licencia estrella de Bethesda no sólo mantiene el tipo ante estas expectativas, si no que las sobrepasa sin despeinarse. Dicen que la perfección no existe, y puede que sea cierto, pero hay que reconocer que el título que tenemos entre manos se acerca mucho, mucho. Skyrim es todo lo que se puede pedir a un RPG. Skyrim llega a convertirse en algo más que una mera forma de pasar unas cuantas horas de nuestra vida entretenidos ante los mandos de nuestra consola o compatible. Skyrim llega a convertirse en toda una experiencia, de esas que se nos quedan marcadas en la mente y que años después seguiremos recordando. Sin duda The Elder Scrolls V: Skyrim es un título que nadie, sea fan de la saga o simplemente le guste el género rolero, cualquiera que busque una experiencia videojueguil con un mínimo de profundidad al fin y al cabo, puede perderse. 

 

NOTA: 9,9

Manji_Rocks
Imagen de Manji_Rocks
Muy buen analisis, ha sido

Muy buen analisis, ha sido una de las mejores experiencias que he tenido con un videojuego, muy grande este juego!