Análisis Denshattack!

Título: Denshattack!        Plataforma: PlayStation 5, Xbox Series X|S, PC, Steam Deck y Nintendo Switch 2

Genero: Arcade               Distribuidor: Fireshine Games

¡Al fin está disponible Denshattack!, el último juego del estudio español Undercoders. Un espectacular arcade en el que los protagonistas son... ¡trenes!, realizando un sinfín de alocadas maniobras imposibles. Puro sabor arcade con identidad japonesa, gráficos con estética cel-shaded y una banda sonora de auténtica locura.

 

HISTORIA

 

La historia de Denshattack! nos traslada a un futuro distópico en el que la humanidad sobrevive y trabaja en unas ciudades cúpula creadas, supuestamente, para garantizar su bienestar. Según la versión oficial, el exterior se ha convertido en un lugar inhabitable debido a una crisis climática, biológica y a la aparición de monstruosas criaturas.

Sin embargo, la realidad es muy distinta. Muchas personas continúan viviendo fuera de las ciudades cúpula, llevando una vida completamente diferente a la que la corporación Miraido muestra en su propaganda, protagonizada por una simpática mascota kawaii que anima a la población a vivir y trabajar dentro de estas enormes urbes protegidas.

Nuestra protagonista, Emi Araki, es una de esas personas. Vive tranquilamente en el exterior y trabaja repartiendo ramen con el viejo tren de su abuela, disfrutando de una existencia sencilla y alejada de la influencia de Miraido.

Todo cambia el día en que Emi conoce a Fernando, un apasionado seguidor del Denshattack!, un espectacular arte de pilotar trenes llevándolos al límite. Gracias a esta disciplina, los convoyes son capaces de realizar increíbles maniobras imposibles: saltos antigravitatorios, derrapes, giros imposibles y todo tipo de acrobacias que jamás imaginarías ver realizar a un tren.

Esta aventura nos llevará a recorrer Japón de punta a punta, conociendo a un sinfín de aliados y rivales mientras perfeccionamos nuestras habilidades con el Denshattack! y sorprendemos a todo el mundo con el dominio de nuestro tren. Al mismo tiempo, iremos descubriendo la verdad que se oculta tras las ciudades cúpula, la corporación Miraido, su adorable mascota kawaii y el misterioso tren de alta velocidad conocido como Vactrain.

 

GRÁFICOS

 

Hemos disfrutado de Denshattack! en PlayStation 5 Pro y, nada más empezar a jugar, me ha asaltado un millón de recuerdos de mi adolescencia. Recuerdos de principios de los 2000, de Sega Dreamcast, de Jet Set Radio, de los salones recreativos y de Crazy Taxi, ya que Denshattack! apuesta por un estilo gráfico cel-shading con una marcada estética de anime y cómic japonés, acompañado de una paleta de colores muy saturada, repleta de tonos vibrantes y brillantes, con el amarillo como gran protagonista.

El juego ofrece unos gráficos en alta definición y una sólida tasa de fotogramas por segundo gracias al uso del Unreal Engine, que consigue recrear de forma sobresaliente todo el mapa, las ciudades, los circuitos y los trenes de Denshattack!. Tampoco podemos olvidarnos de sus protagonistas, representados mediante magníficas ilustraciones durante los diálogos, ni de las escenas de vídeo animadas que aparecen en los momentos más importantes de la historia, aportando un mayor peso cinematográfico sin perder en ningún momento esa fantástica estética de anime y cómic japonés.

Es una auténtica gozada ver cómo nuestro tren salta y ejecuta en el aire derrapes, grinds, loopings y maniobras de auténtico vértigo con una calidad gráfica excepcional y a toda velocidad. Además, la personalización tiene un papel importante, ya que a lo largo de la aventura podremos desbloquear 31 trenes diferentes y modificar su aspecto con distintos patrones de pegatinas, colores y diseños para darles un toque completamente personal.

Mención especial merecen los circuitos, todos ellos diferentes y con una personalidad propia en función de la región de Japón en la que se encuentren. A esto se suman unas condiciones meteorológicas muy variadas, que nos permitirán recorrer escenarios bañados por un sol radiante, disfrutar de preciosos atardeceres, competir bajo el cielo nocturno o afrontar intensas lluvias y tormentas, aportando una gran variedad visual a la aventura.

 

SONIDO

 

La mejor banda sonora que he escuchado en cualquier videojuego de 2026. Así de claro y contundente soy al hablar del apartado sonoro de Denshattack!.

Es una inesperada locura musical. Una banda sonora que me hace feliz y me saca una sonrisa de oreja a oreja mientras juego y realizo las maniobras más alocadas con mi tren. Un auténtico regalo de los dioses, y esos dioses tienen nombre y apellido. No sé muy bien cómo demonios los chicos de Undercoders han conseguido reunir semejante elenco de artistas para dar vida a la música de Denshattack!, pero el resultado es simplemente espectacular. ¿Estáis preparados?

Tee Lopes, Takenobu Mitsuyoshi, Richard Jacques, Shoji Meguro, Lotus Juice, Miyachi, 2mello, Harumi Fujita "Okanp", Andrew One, Sean Bialo, Ryu Nagamatsu, Kohta Takahashi, The Do Do Do's, The Noble Demon, Toni Leys, MilkyPRISM, Alice Peralta, Yunusuke, Junky58% e Ironmouse.

En serio... no tiene sentido. No tiene ningún maldito sentido. Y, de todo corazón, solo puedo dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que la banda sonora de Denshattack! sea una realidad.

Para alguien que ha crecido disfrutando de clásicos de SEGA como Shenmue, Daytona USA, Virtua Fighter, SEGA Rally, Burning Rangers o Jet Set Radio, jugar a Denshattack! mientras suena Infinite Sky, interpretada por el legendario Takenobu Mitsuyoshi —al que llevo llamando cariñosamente "el Luis Miguel japonés de los videojuegos" desde que era pequeño—, es un auténtico sueño hecho realidad. Gracias, Denshattack!.

Pero no es solo la música. La mezcla de sonido es excelente, el audio 3D está muy bien implementado y los efectos sonoros acompañan cada maniobra con una calidad sobresaliente. Todo, absolutamente todo, está cuidado al detalle. Además, podemos elegir entre voces en inglés o en japonés, aunque resulta una lástima que, tratándose de un juego desarrollado en España, no cuente también con doblaje al castellano.

 

JUGABILIDAD

 

¿Alguna vez habéis jugado a un videojuego con la sensación de que estaba programado exclusivamente para vosotros? Cada segundo que he disfrutado de Denshattack! me ha transmitido una única sensación: "¡Salid de mi cabeza, gente de Undercoders!". Es un juego que parece diseñado pensando exactamente en mis gustos.

Denshattack! es un juego de hacer auténticas "turbolocuras" con un tren. Las maniobras más divertidas, extravagantes y extremas que podáis imaginar. ¿Alguna vez habéis jugado a Crazy Taxi, Jet Set Radio, Tony Hawk's Pro Skater, Daytona USA, Guitar Hero o Ikaruga? Pues imaginad que metéis todos esos juegos en una coctelera, la agitáis con fuerza, le añadís una banda sonora imposible de creer, una espectacular estética cel-shading y una ambientación de anime japonés. Todo eso, y mucho más, es Denshattack!.

¿Los trenes van sobre raíles? No en este videojuego. Aquí los trenes saltan, vuelan, derrapan, giran, hacen grinds, chocan, desafían la gravedad e incluso luchan contra mechas y kaijus. (Os quiero, Morzilla y Panzeta).

Denshattack! es un juego fácil de aprender, pero difícil de dominar. Cualquier jugador con un mínimo de habilidad podrá completar la aventura y disfrutarla de principio a fin. La historia principal ronda las 9 horas de duración, aunque dependerá de vuestra destreza y, sobre todo, de lo completistas que seáis. Y es precisamente ahí donde la duración del juego puede dispararse hasta prácticamente el infinito.

Cada nuevo nivel introduce una mecánica diferente de forma brillante y progresiva. Aprenderemos a derrapar, saltar, hacer grinds, ejecutar trucos con los sticks analógicos, realizar manuals, subir por muros y paredes, cambiar de carril e incluso desafiar la gravedad gracias a un electroimán. Todo ello se introduce con un ritmo tan natural que apenas somos conscientes de nuestra evolución. Al terminar la aventura y regresar a los primeros niveles, la sensación es exactamente la misma que la de Neo en Matrix cuando dice: "Ya sé kung-fu". De repente, comprendes hasta qué punto el juego ha conseguido que mejores casi sin darte cuenta.

Los retos, los coleccionables y las medallas son la auténtica clave de la enorme rejugabilidad de Denshattack!. Cada nivel propone desafíos específicos, una puntuación objetivo y un tiempo que superar. Además, encontraremos sprays de pintura para personalizar nuestros trenes, engranajes con los que fabricar nuevos modelos y rollos de película para completar el fanzine de cada escenario. Por si fuera poco, también contamos con el clásico sistema de medallas de bronce, plata y oro. Desde aquí solo puedo desear mucha suerte a todos los completistas que quieran conseguir el ansiado logro de obtener todas las medallas de oro.

Y aquí reside la verdadera magia de Denshattack!. Es un juego capaz de enamorar a cualquier amante de los arcade. Cualquiera puede pasarlo en grande realizando maniobras imposibles, mientras que los jugadores más expertos encontrarán un desafío de precisión y perfección casi infinito si deciden desbloquear todo su contenido. Un título que puede entretener durante decenas de horas sin perder ni un ápice de frescura.

 

CONCLUSIONES

 

Denshattack! es el juego más divertido y con la mejor banda sonora que he tenido el placer de disfrutar este año. Un arcade desenfrenado en el que hacemos auténticas locuras con el vagón de un tren, acompañado de una espectacular estética cel-shading y una banda sonora legendaria que jamás imaginé que pudiera llegar a existir.

Es uno de esos videojuegos que consiguen que solo quieras llegar a casa cada día para encender la consola y seguir jugando hasta completar una partida más. Y eso, hoy en día, es algo muy difícil de conseguir.

Solo me queda dar las gracias a la gente de Undercoders, Fire Shine Games y Katana Records por crear una experiencia tan especial. Denshattack! me ha hecho inmensamente feliz, y al final de eso tratan los videojuegos: de hacernos felices, de hacernos sonreír y de recordarnos por qué nos enamoramos de este maravilloso hobby.

NOTA: 9,5