
He de reconocerlo, tengo predilección por aquellos videojuegos que tratan de hacerse hueco en un mercado atestado de propuestas clónicas, innovando. Esto me lleva en muchas ocasiones a tener manga ancha con sus carencias, llegando a creer incluso que todos sus defectos se deben, en última instancia, a sus esfuerzos por ofrecernos nuevas experiencias. Y quizás por eso me ha costado juzgar con severidad a Dark Void, a pesar de que los hechos hablan por si solos. Tras esta pequeña introducción os dejo ya con su análisis.